Ficciones arquitectónicas / Photographica Ovidiana

4 May 2015

Ficciones arquitectónicas / Photographica Ovidiana

Exposición “Ficciones arquitectónicas / Photographica Ovidiana”, con fotografías de Joaquín Bérchez.

Sala de Exposiciones de la Escuela de Patrimonio Histórico de Nájera
Plaza de Santa María, s/n
NÁJERA / LA RIOJA

Del 6 de mayo al 16 de julio.

Inauguración: miércoles 6 de mayo a las 14:00 horas en la Sala de Exposiciones de la Escuela.

Por las fotografías que agrupa la exposición Ficciones arquitectónicas, discurren multitud de obras de arquitectura prestigiadas por la historia, sobre las que Joaquín Bérchez proyecta una particular experiencia visual. Bérchez nos trae a la mirada una inesperada arquitectura atravesada por la historia a la vez que plasma una forma de ver la arquitectura y entender el mundo con una decidida voluntad de estilo.

Pero lo que realmente singulariza la presente exposición Ficciones arquitectónicas es la novedad de incluir en su contenido -y como sección independiente expuesta por vez primera- la serie Photographica Ovidiana. Ovidio en Tomis. Año 2011, en torno al exilio de Ovidio en Tomis (Constanza, Rumanía).

Las obras de Publio Ovidio Nasón, sobre todo sus Metamorfosis, destilan una enorme plasticidad que ha servido de cantera a plumas, pinceles o cinceles de todas las épocas y lugares. Sin embargo, las del destierro, aquellas que en teoría compuso desde Tomis, la actual Constanza, allá por las costas del Mar Negro, a lo largo de sus últimos diez años de vida, apenas han contado con recreaciones, y menos desde el ámbito de la fotografía.

Photographica Ovidiana se presenta como una escogida selección de fotografías de un proyecto de mayor envergadura que, en colaboración con Esteban Bérchez Castaño (hijo y filólogo clásico), prepara el autor a las puertas del bimilenario del fallecimiento Publio Ovidio Nasón.

Ovidio otorgó porvenir a la recreación de un mundo que en su tiempo era el más alejado del Imperio romano (la costa del Mar Negro, en la actual Rumanía), y lo que en su momento pudo ser una elección fortuita, una adjetivación geográfica del sustantivo de su confinamiento, hoy fructifica como una semilla y nos hace contemplar los lugares frecuentados por su poesía del destierro con esa suavidad de la mirada similar a la que el propio Ovidio reclamó para el recuerdo de su persona.

En este encuentro apasionado entre un territorio y una anécdota histórica (la del poeta Ovidio a propósito de su exilio) poco importa la veracidad del destierro de Ovidio en Tomis. Constanza, el Danubio, las costas del Mar Negro, las propias realidades de la presencia griega y romana en tierras rumanas, se tiñen de esa bella imprecisión de leyenda que se asocia a las ciudades, a los territorios. Y al igual que el París de Baudelaire, que como nos recuerda Walter Benjamin, solo existió muchos años después de su muerte, estos territorios rumanos -con Constanza a la cabeza- cobran en la actualidad su plenitud en el porvenir otorgado por la escritura.

El recorrido desde la mirada fotográfica de las calles de Constanza, con los excelsos desconchados de su historia urbana, con placas alusivas a la ciudad natalicia de Ovidio -Sulmona-, por las rebosantes aguas del Danubio, o de los sedimentos clásicos de frisos y lápidas griegas en Historia, no pueden por menos que evocarnos las múltiples impregnaciones ovidianas hoy depositadas -como ausencias- por la historia y su fabricación en paredes y paisajes, en el mapa y en el territorio escogido para su destierro.


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